La espiritualidad de cada ser humano empieza desde el momento de su concepción, el mio, como el de todos, sin darme cuenta de lo que pasaba empezó ahí, mientras mi mamá me transmitía emociones, miedos, tristeza, felicidad... se fue así formando mi espiritualidad primaria y mi madre sin saber en ese momento la importancia del instante mismo para mi, decidió dar a luz por cesárea.
transcurrió en mi una niñez normal, cargada de condescendencia, bajo unos padres que, aunque divorciados trataban de llenar vacíos con regalos y fines de semana compartidos porque el tiempo fuera de su trabajo no les alcanzaba, debido a sus propias infancias que les recordaba día tras día no repetirla en su amada hija. fue así como mi habilidosa espiritualidad fue tomando elementos para construirse a sí misma, alimentándose de momentos predeterminados, elegidos sigilosamente, nunca al azar, construyéndose así misma, silenciosamente, dentro de mi alma. unos cuantos eventos traumáticos, fuera del alcance de mis protectores y, obviamente, forjados en la etapa decisiva le dieron a mi espiritualidad las herramientas que ella necesitaba para pasarme el estado de cuenta 20 años después.
Tuve todos los elementos para ser feliz con uno que otro tropezón, pero debí ser feliz. Siempre con un vacío inexplicable, que llenaba inútilmente con personas y riquezas materiales y buscaba... Una soledad fulminante, rodeada de gente, una incomprensión de todo lo que me asediaba, de los eventos sangrantes, de los dolores pasajeros, de la finalidad de mi vida. Me dejé llevar por los años y por lo que mi madre creía que debía ser, me llevó por el buen camino e hizo de mi lo mejor que pudo, te amo mamá.
El primer encuentro con mi espiritualidad fue algo chocante. obtuve un nuevo trabajo, en un momento desesperado y decisivo, había pasado por dolor en el anterior y atravesaba una separación para mi, inexplicable y había confrontado a Dios, desde el mas profundo de mis egos, por sus bendiciones que, sentía yo no tenía un lugar en ellas; y me encuentro en este lugar, con una buena vibra desconocida para mi y con un tema en común: ÁNGELES. Siendo la encargada de redactar los boletines de prensa para los clientes, era mi tarea investigar a fondo el tema de especialidad de cada uno de ellos. No fue difícil entrar en temas como el yoga, meditación, mándalas, etc, eran totalmente desconocidos pero fáciles de digerir y relativamente fáciles escribir sobre ellos. El día que me designaron la cuenta de aquella famosa en terapia con Ángeles, cambió mi vida por completo y para siempre. Sencillamente no comprendía, es que no creía!, cómo era posible que todas estas personas estuvieran sumidas en una cofradía de estupidez colectiva?. Sin embargo era mi trabajo y tenía que hacerlo, tenía que leerme sus libros y todos sus artículos, tenía que entrevistarla y tenía que hallar inspiración en algún lado para escribir bellos artículos que conmovieran a todos, especialmente a los editores de los medios de comunicación nacional. Debo admitir que soy curiosa y empecé a hacer algunos de los ejercicios que se sugerían para empezar a conectarte con tu Ángel y las respuestas empezaron a llegar, de la nada!, como si la gente (que no tenía nada mas interesante que hacer)se confabulara para hacerme una broma de mal gusto. En realidad me quedó un sabor amargo en mis pensamientos, una rivalidad entre la fantasía y la realidad que sencillamente no podía conciliar. Al renunciar a ese trabajo, también renuncié al, será?, renuncié a la posibilidad y enterré en el olvido esas espinas filosas que aún no me había podido expulsar.
Me enamoré. Me dediqué al amor, la familia y los hijos, pensando que estaba llena por fin y que solo con eso podría colmar ese vacío tan aterrador que se situaba entre los senos, que a veces hasta dolía. Me equivoqué, porque fue en esa etapa en donde mi espiritualidad cobró fuerza, se levantó como en una mala película de terror y me enfrentó. Ella sabe como haces sus cosas, encontró una Yo confundida, perdida, inútil en todos los sentidos y fue cuando hizo florecer aquellos eventos de la niñez y de mi vida que ya ahora se habían convertido en una masa podrida que no me dejaba respirar mas.
Fue así, en medio de tanto dolor, que empecé la búsqueda, un encuentro interminable conmigo misma, con mis demonios sobretodo, con mi pasado, mi presente y mi futuro, con mi dolor, con mis padres y familiares, con mi árbol genealógico, con mi enfermedad, con mi misión pero aún mas con mi felicidad.
transcurrió en mi una niñez normal, cargada de condescendencia, bajo unos padres que, aunque divorciados trataban de llenar vacíos con regalos y fines de semana compartidos porque el tiempo fuera de su trabajo no les alcanzaba, debido a sus propias infancias que les recordaba día tras día no repetirla en su amada hija. fue así como mi habilidosa espiritualidad fue tomando elementos para construirse a sí misma, alimentándose de momentos predeterminados, elegidos sigilosamente, nunca al azar, construyéndose así misma, silenciosamente, dentro de mi alma. unos cuantos eventos traumáticos, fuera del alcance de mis protectores y, obviamente, forjados en la etapa decisiva le dieron a mi espiritualidad las herramientas que ella necesitaba para pasarme el estado de cuenta 20 años después.
Tuve todos los elementos para ser feliz con uno que otro tropezón, pero debí ser feliz. Siempre con un vacío inexplicable, que llenaba inútilmente con personas y riquezas materiales y buscaba... Una soledad fulminante, rodeada de gente, una incomprensión de todo lo que me asediaba, de los eventos sangrantes, de los dolores pasajeros, de la finalidad de mi vida. Me dejé llevar por los años y por lo que mi madre creía que debía ser, me llevó por el buen camino e hizo de mi lo mejor que pudo, te amo mamá.
El primer encuentro con mi espiritualidad fue algo chocante. obtuve un nuevo trabajo, en un momento desesperado y decisivo, había pasado por dolor en el anterior y atravesaba una separación para mi, inexplicable y había confrontado a Dios, desde el mas profundo de mis egos, por sus bendiciones que, sentía yo no tenía un lugar en ellas; y me encuentro en este lugar, con una buena vibra desconocida para mi y con un tema en común: ÁNGELES. Siendo la encargada de redactar los boletines de prensa para los clientes, era mi tarea investigar a fondo el tema de especialidad de cada uno de ellos. No fue difícil entrar en temas como el yoga, meditación, mándalas, etc, eran totalmente desconocidos pero fáciles de digerir y relativamente fáciles escribir sobre ellos. El día que me designaron la cuenta de aquella famosa en terapia con Ángeles, cambió mi vida por completo y para siempre. Sencillamente no comprendía, es que no creía!, cómo era posible que todas estas personas estuvieran sumidas en una cofradía de estupidez colectiva?. Sin embargo era mi trabajo y tenía que hacerlo, tenía que leerme sus libros y todos sus artículos, tenía que entrevistarla y tenía que hallar inspiración en algún lado para escribir bellos artículos que conmovieran a todos, especialmente a los editores de los medios de comunicación nacional. Debo admitir que soy curiosa y empecé a hacer algunos de los ejercicios que se sugerían para empezar a conectarte con tu Ángel y las respuestas empezaron a llegar, de la nada!, como si la gente (que no tenía nada mas interesante que hacer)se confabulara para hacerme una broma de mal gusto. En realidad me quedó un sabor amargo en mis pensamientos, una rivalidad entre la fantasía y la realidad que sencillamente no podía conciliar. Al renunciar a ese trabajo, también renuncié al, será?, renuncié a la posibilidad y enterré en el olvido esas espinas filosas que aún no me había podido expulsar.
Me enamoré. Me dediqué al amor, la familia y los hijos, pensando que estaba llena por fin y que solo con eso podría colmar ese vacío tan aterrador que se situaba entre los senos, que a veces hasta dolía. Me equivoqué, porque fue en esa etapa en donde mi espiritualidad cobró fuerza, se levantó como en una mala película de terror y me enfrentó. Ella sabe como haces sus cosas, encontró una Yo confundida, perdida, inútil en todos los sentidos y fue cuando hizo florecer aquellos eventos de la niñez y de mi vida que ya ahora se habían convertido en una masa podrida que no me dejaba respirar mas.
Fue así, en medio de tanto dolor, que empecé la búsqueda, un encuentro interminable conmigo misma, con mis demonios sobretodo, con mi pasado, mi presente y mi futuro, con mi dolor, con mis padres y familiares, con mi árbol genealógico, con mi enfermedad, con mi misión pero aún mas con mi felicidad.

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